La industria centroamericana apuesta por fortalecer las relaciones con Washington

WASHINGTON D.C. – La prioridad de generar empleo en el norte de Centroamérica y crear oportunidades para evitar las migraciones irregulares como promete el plan de Estados Unidos para el Triángulo Norte  mueve a los titulares de las patronales industriales de Guatemala, Honduras y El Salvador a reforzar sus conexiones con Washington.

En días recientes, una comitiva de la Federación de Cámaras de Industria de Centroamérica y República Dominicana (FECAICA) mantuvo una apretada agenda de trabajo en la capital estadounidense para conectar sus propuestas con diferentes agencias de la administración del presidente Joe Biden, con el Congreso, centros de análisis y organismos multilaterales como el Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Los industriales coinciden en que esta subregión experimenta un momento complicado, no solo por el impacto de la pandemia del COVID-19, que en año y medio ha puesto en jaque las economías de los tres países, sino también por los vaivenes políticos y la corrupción, que no contribuyen a tener certeza, aspectos que también les señalaron sus interlocutores en Washington.

Pero con esas dificultades “como parte del sector privado, lo que nosotros hacemos es atraer inversión y generar empleo, y eso lo hacemos a pesar de todos los problemas que existen de narcotráfico, de corrupción y violencia porque creemos en nuestros países y queremos que nuestros países salgan adelante”, comenta a la Voz de América Eduardo Girón, presidente de la Cámara de Industrias de Guatemala (CIG).

 

Este ejecutivo dice que aunque el sector privado lamenta los pocos avances en combate a la corrupción, impunidad y crimen organizado, les alienta escuchar voces de apoyo en todo el espectro de toma de decisiones en la capital estadounidense.

El gobierno de Estados Unidos ha destacado que a medida que madura su plan para el Triangulo Norte crece la lista de socios creíbles del sector privado con los que está dispuesto a trabajar para lograr los objetivos en el mediano plazo.

El enviado especial para el Triángulo Norte, Ricardo Zúñiga, se refirió en días recientes al costo pasivo que genera la corrupción y sostuvo que su lucha es un activo importante de cohesión a los intereses de Washington.

“Contamos con un creciente número de actores en el sector privado de los tres países que entienden los costos pasivos de la corrupción y la necesidad del pleno apego al Estado de derecho para promover el crecimiento económico en la región”, dijo Zúñiga durante el evento de lanzamiento de una iniciativa regional para combatir la impunidad en el istmo.

Para Javier Simán, presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), de El Salvador y quien acompañó varias rondas de reuniones en Washington, señala a la VOA que el cambio de enfoque de Estados Unidos al tender puentes hacia la sociedad civil y el sector privado de los tres países es un contrapunto frente a cómo funcionaba la relación diplomática con la región anteriormente.

Este dirigente empresarial señala que -dada la oportunidad- como titulares de las patronales de la región, ven oportuno apostar por esa nueva relación no solo con el ejecutivo de Estados Unidos sino también con el sector privado de la potencia del norte y el Congreso donde se toman decisiones.

Simán agrega que, como empresarios comprometidos con un progreso en democracia, no pueden dejar de señalar la línea de preocupación que genera no solo la falta de transparencia y corrupción, sino los regímenes autoritarios que se están instituyendo en el istmo, porque a falta de democracia se complicaría más atraer inversiones y generar desarrollo.

“Hemos encontrado mucho eco también en la preocupación de cómo se está irrespetando y destruyendo las diferentes instancias democráticas, la separación de poderes y la independencia judicial y ellos (EE. UU.) lo están viendo con preocupación. Nos complace mucho ver que ellos están viendo al sector privado como un socio para el desarrollo económico”, apunta Simán.

Coordinar logística de inversiones para la región

Para el presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Industria de Honduras (ANDI), Fernando García Merino, la visita a Washington también ayuda al sector privado del norte centroamericano a encontrar los puntos comunes y coincidencias en la agenda de Estados Unidos para la región.

Sobre todo para definir las herramientas para implementar el plan a nivel regional y en cada país que englobaría la iniciativa, dadas las marcadas diferencias en los tres países. También ve clave el dirigente empresarial hondureño hacer una mejor implementación del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica (CAFTA) para apuntalar las fortalezas.

“Es importante analizar cómo se van a canalizar los recursos para el Triángulo Norte y de esa manera tener un impacto más positivo en la región, compartimos muchos de los principios con Estados Unidos y lo que nos hace falta es afinar la parte táctica de cómo implementarlos”, dijo García Merino a VOA.

La Administración Biden contempla una jugosa donación de 4.000 millones de dólares para la región para ser invertidos durante cuatro años, con la que se pretende crear una zona próspera que genere oportunidades de empleo y desarrollo y reduzca las migraciones irregulares hacia Estados Unidos.

En todos los estamentos del gobierno estadounidense se ha considerado el papel estratégico que debe desempeñar el sector privado y la sociedad civil, pero los fondos para el plan aún deben ser aprobados por el Congreso para ser implementados.

PorTomás Guevara,Voz de America

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